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El Kekillo

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Rubén Darío

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Soy alegre, amiguero, parrandero y jugador... Además me gusta bailar, me encanta Chihuas, me gustaría visitar Monterrey y me encantaría tener más libros y más tiempo para leerlos... soy un tipo común y corriente, a veces mas común que corriente y otras veces al revés, romantico hasta el tuetano, soñador por nacimiento y lector empedernido de los latinoamericanos y me interesa en especial la historia de nuestro país por que en ella veo los remedios para su futuro.

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Las peliculas que más me gustan

Juntos...

El se paso las siguientes dos semanas lidiando con su madre en los hospitales decadentes y tétricos, esquivando pacientes moribundos abandonados en los pasillos de paredes carcomidas y persiguiendo sin descanso por cien consultorios el expediente medico extraviado, escuchando en todos lados reclamos de gentes desconocidas por doctores déspotas o prepotentes, o ausentes, se paso las dos semanas en consultas médicas engorrosas y sufriendo junto a su madre la repetición de los dolorosos estudios médicos necesarios para localizarle su mal y paso hora tras hora en filas inacabables e inexplicables para conseguir nuevas consultas o medicamentos inexistentes en el cuadro básico de la institución, medicamentos  que luego tuvo que buscar por media ciudad a precios sin corazón ni compasión, pero no se dejo vencer, ni si quiera ante la certeza de que el cáncer le arrebataría para siempre a su Mamá.

El fin de semana en el que se fue su madre de regreso a casa, él estaba leyendo por enésima vez “del amor y otros demonios” y se quedo perturbado por la confesión salvaje que hace el padre Cayetano De Laura a Sierva María, de modo que se quedo pensando en los amores imposibles y pensando en el suyo, tan a la mano, tan cerca, así que cuando la llamó por teléfono y la invitó a salir con ellos ya tenía algo en mente y Ella acepto también llevar a sus amigas, con una sospecha en el corazón, bailaron toda la noche y ya entrados en copas hablaron mucho rato y sin tapujos, hasta que se les salió el amor por los ojos y por la boca y tuvieron que quedarse callados para que las manos hablaran, terminaron comiéndose a besos en la cama de él, revolcándose en sus propias ganas contenidas por tantos años, chapaleando felices con el amor hasta la coronilla y los pantalones hasta los tobillos en una noche mágica sin remedio.

   La vida juntos comenzó sin pensarlo, cuando empezaron a salir y Ella a veces se quedaba a dormir en casa de él, a la mañana siguiente tenía que correr a la suya a cambiarse de ropa para ir a la universidad, fue así como él propuso que llevase una muda de ropa cada vez, pero luego esa ropa se quedaba ahí y Ella debía traer otra y otra y otra más, llego el tiempo cuando Ella, sin sentirlo, no se iba de la casa y por las mañanas despertaban juntos, entraban en la regadera a toda prisa, algunas veces les alcanzo el tiempo para algo más, salían rápido rumbo a la escuela despidiéndose con un beso y un adiós apresurados;  Las tardes juntos se volvieron una delicia, sentados en la terraza él leyendo alguna novela de Isabel Allende y Ella haciendo alguna tarea escolar, Ella no supo en que momento se adueñó de los deberes del hogar, pero corrió a casa cada tarde al salir de clases y siempre tuvo lista la comida antes que él llegara, después de comer, lavaba los trastos y hacia el quehacer lo más rápido que podía, él echaba la ropa a la lavadora y ayudaba a barrer o a trapear el piso, luego corrían a la habitación, para ver televisión, recostarse uno a lado del otro o para hacer el amor, más bien para hacer el amor, a veces se pasaban horas haciendo planes para el futuro, se contaban sus sueños, una y otra vez, hasta que los sueños  de cada uno se juntaron y se volvieron una sola masa uniforme que, flotando en la habitación, los lleno de felicidad y vida, hasta que terminaron soñando las mismas cosas y al mismo tiempo todas las noches, de tal modo que hasta en los sueños, dormidos o despiertos, estaban juntos y ya no tenían nada que contarse, así que empezaron a matar el tiempo haciendo el amor, practicando nuevas y antiguas formas, hasta que se inventaron su modo propio, único y particular y el uno sabía que, como, donde y por cuanto tiempo para lograr en el otro el efecto deseado, empezaron a pelear, a veces por cualquier cosa, pero siempre terminaban enfrascados en una lucha  feliz entre las sabanas todavía mojadas de la última lucha y descubrieron así el placer escondido del sexo después de la tormenta, así que optaron por reñir mejor y más seguido y cada vez se volvieron un poco menos dos y mucho más uno. En él desapareció la necesidad de los versos, ocultos en algún lugar desde que Ella se quedo a vivir, se sorprendió con su carácter fogoso y ardiente, la amó por su dedicación, por su olor, por el sabor de su sexo y hasta por su mirada fúrica y por la palabrería salvaje y florida de los enojos, la amo por su terrible costumbre de entrar al inodoro a leer los clásicos de a poco en poco y se pasaba los ratos de insomnio mirándola dormida, observando quieto el compas de una respiración tranquila mirando sus ojos cerrados, sus labios apasionados, su rostro virginal, se imaginaba en sus sueños, sobre todo cuando Ella sonreía dormida, la creyó feliz, pensó que sería por siempre y le dio gracias al destino y a la vida y a los astros; A Ella le llegó la época tranquila de su vida y se acostumbro a sus humores quietos y tranquilos, a su respiración pausada y caliente, a verlo morderse las uñas de la mano libre mientras sostenía el libro que estaba leyendo en la otra, se acostumbró a su carácter soñador e idealista a sus miradas oscuras y deseosas, se acostumbró a mirarse en sus ojos mientras se hacían el amor a las tres de la tarde o a las ocho de la noche o a las dos de la madrugada y lo amó por eso, por ser quién era y por siempre querer ser el que nunca sería, por querer ser todo en Ella y por Ella, se perdió en él, en sus besos y sus abrazos, hasta que dejó de ser ella misma y no fue nunca sin él y por él.

Sorpresa...

Termino el año escolar con el amor enfundado en una  gruesa capa protectora y se encamino de regreso a casa de los padres, que lo recibieron como si fuera otro y le otorgaron libertades nuevas y nuevas obligaciones, pero lo mejor fueron las nuevas libertades y aprovecho las nuevas habilidades de cazador nocturno para hacerse de amores fugaces, algunos inocentes, otros ocultos, prohibidos y solo escandalosos en la soledad de dos y en el silencio de ambos, se paso el verano en el trajín de la enfermedad de su madre, que pasaba achaques que ella otorgaba a la edad y que los doctores estudiaban con detenimiento, con paciencia, sin resultados, después de muchos estudios en dos meses, dictaminaron que no podían ofrecer un pronostico certero respecto a los síntomas de la paciente, de modo que la mandaron a la capital con médicos especialistas y comenzó el calvario de los hospitales, de las asistentes sin  vocación, de los administrativos miopes y de las enfermeras sin corazón; El regresó a la escuela, con más ganas que nunca por sacar adelante una carrera y se metió de lleno en los libros y escribió y reescribió sin descanso todos los días, se volvió un fanático encarnizado de Gustave Flaubert, de Gabriel García Márquez, de Mario Vargas Llosa y se reencontró con “Cumbres borrascosas”, leyendo a fondo cada libro que le cayo en las manos dejo de salir con la frecuencia que antes lo hacía, hasta que un día le cayeron de sorpresa los amigos y lo sacaron a rastras del departamento y se lo llevaron de antro, aunque en esta ocasión lo llevaron primero a los decentes, renegando por la súbita interrupción de sus deberes escolares, entró en el lugar mirando a uno de sus amigos con el que venía quejándose, el amigo le hizo una seña con la cabeza de –mira al frente- y el volvió el rostro sin imaginar lo que iba a ver; Se encontró una cara  conocida, en esa cara, hermosa por cierto, se miraba una expresión de sorpresa sin límites, ese rostro lo miraba fijamente a él con una sonrisa de gusto dibujada en los labios, el la miró y lo único que se le ocurrió, por que fue lo que le salió del corazón, fue devolver la sonrisa y acercarse a saludar, la miro muy distinta, la juventud afirmó sus encantos y la volvió una mujer, caminó trémulo entre la gente que se atravesaba bailando y brincando con las cervezas en la mano, pero Ella no le quitó la mirada de los ojos ni un instante y tampoco borró la sonrisa de sus labios, cuando se paró junto a Ella, Ella se levanto de su silla y lo abrazó con fuerza y él se dejó llevar por la sensación que le estremeció el alma de principio a fin y se la llevo flotando por los aires entre la música a todo volumen, entre los humos de los cigarrillos y los tragos de cerveza, le retumbó el corazón desbocado por el susto de sentirla de nuevo en sus brazos, -¿Cómo has estado?-, escucho apenas entre el desmadre de la fiesta –muy bien, ¿y tu?-, se escucho a si mismo responder, -estoy muy contenta, acabo de llegar este semestre a la escuela, te busque por ahí, pero es tan grande la ciudad que pensé que no te hallaría nunca, así que me quede muy sorprendida de verte entrar por esa puerta-, él solo pudo sonreír, la invitó a bailar y Ella aceptó, se pasaron el resto de la noche hablando de sus recuerdos y llegaron a la conclusión de que no eran recuerdos de cada uno en particular, si no de los dos juntos y que hablar de ellos era volver a vivirlos, se rieron como dos locos cuando recordaron aquel momento triste de lo que pudo ser su primera vez y sus amigos, ahora ya mezclados entre ellos los miraban con asombro, luego se preguntaron por sus familias y Ella respondió que su padre estaba muerto y él le dijo que lo sabía, por que había ido al funeral, pero la miró en la distancia, pero no dijo que no se acerco  a ella por el temor de que el abrazo le desbaratara la vida otra vez y Ella le reprochó la falta y lo convenció de arrepentirse de no haber ido a buscarla, de no haber ido a abrazarla, -en ese momento tenía tantas ganas de darte un beso-, le dijo y él tembló por que en ese preciso instante miraba de cerca sus labios con un antojo desmedido por las ganas de arrebatarle un beso y lo turbó la certeza de que igual que antes Ella le adivino las intenciones y se aparto un poco, esa noche se despidieron como viejos amigos que hace años no se ven y se dijeron adiós con la alegría de que se volverían a ver.

Extrañandote...

Se fue, simplemente empezó el camino que tenía que transitar y no miro atrás; Se encontró con un mundo nuevo, la capital le ofreció una novedades desconocidas, se encontró con nuevas amistades y le sorprendió cuantas cosas sabían más que él, se paseo a sus anchas por los museos, viendo pinturas hermosas de paisajes lejanos y desconocidos, manchas en el oleo sin significado aparente pero de poderes hipnóticos inexplicables, se encontró de repente metido entre amigos que lo metieron de lleno en los cafecillos melancólicos a platicar de los horrores políticos de la clase gobernante en turno, para hablar de libros soeces y de ideas frescas, lo metieron de lleno a los bares de buena vida y de mala muerte, a las borracheras impunes y las mujeres de una noche, a los fines de semana sin descanso ni sueño ni sobriedad, lo que lo salvó del naufragio en la escuela fue su talento natural para la lectura y la escritura, de modo que aunque no fuera a clase, la lectura habitual de cualquier libro, aunque fueran de la escuela lo saco de los apuros de la desatención escolar; La extrañaba todos los días, pero las  peores eran las noches de lunes, pues a sus amigos les quedaba aún la decencia de el descanso de parrandas en ese día en especial, casi como si fuera pecado tomarse una cerveza en lunes, así que se la pasaba encerrado en casa, en su recamara, en su cama, pensando en Ella, soñando con un mañana distinto, avivando las esperanzas que cada vez se tardaban más llegar, que cada vez se le perdían un poco más por los caminos desconocidos de una nueva vida, de una nueva ciudad, los martes iban a jugar fútbol en unas canchas cercanas a su casa , se reunían varios amigos que hacían equipos entre si y armaban las cascaritas unos contra otros, al final tomaban cerveza entre platicas y risotadas salvajes por las ocurrencias grotescas de alguno de ellos, el mundo no ofrecía mayor dificultad, aunque a la hora de acostarse a dormir, siempre volvió el fantasma tétrico de Ella para posarse en sus brazos, para alimentar un poco la esperanza descorazonada, la ilusión sin futuro, para dejarlo medio muerto por las ganas de verla. Los miércoles comenzaba el recorrido por los cafecillos de buena cara y de nuevo las mismas platicas airadas sobre noticias de la semana, para terminar ahogados de borrachos entre lagrimas y sueños rotos, entre conversaciones de amores imposibles en alguno de los tugurios de la gran ciudad, aquí se hablaban al chile y sin miramientos, sobre nuevos horizontes, sobre ideas espectaculares para solucionar la pobreza en el país, sobre idealismos míticos de proporciones épicas, sobre luchas intelectuales sin protagonistas inspiradores por que aun estaban recibiendo su formación básica en las escuelas y su formación ideológica en aquellas cantinuchas como en la que se encontraban. Los jueves y los viernes pasaban más o menos en el mismo tenor, salvo que por ahí surgieran las chicas que cambiaban totalmente el plan de vuelo por aquellos antros y había que llevarlas a lugares más decentes a bailar, a contarles cuentos de a mentiras que parecieran verdades indiscutibles, para convencerlas de que el desayuno sabía mejor acompañado, de modo que la fiesta se volvía más alegre entre corriditas y cumbiambas, entre bailes de a cartoncito de medias  o de caguamas según dictaran las dimensiones de la dama en turno, esas noches terminaban por lo general en madrugadas salvajes de parranda en la casa de alguno de los amigos, cantando canciones de José Alfredo Jiménez o de Vicente Fernández, entre besos y apapachos que según la hora y estado etílico de los presentes, se iban subiendo de tono poco a poco hasta terminar envueltos entre las sabanas de alguna de las recamaras que estuvieran aún desocupadas; Conoció a muchas mujeres olvidables en aquellas noches de espanto de la gran ciudad, a muchas se las llevó a la cama y a muchas no, pero de todas aprendió algo, hasta que se volvió un experto en contar cuentos según las necesidades de la dama en turno y se acostumbró a platicar plácidamente después de cada tormenta, de modo que las tipas se imaginaban siempre en él al amor de su vida, hasta que de tanto quedarles mal, él se decidió por cambiar de táctica y fue entonces cuando renovó sus votos para guardar su corazón para Ella y para nadie más.

Pero...

En tus ojos puede verse la promesa de un mañana distinto, de una luz diferente, pero solo eso, a veces la realidad no da para más, a veces es tan solo el sueño, tu verdad a medias, tu si, pero no; y aunque por momentos solo eso necesito para vivir, poco a poco el corazón se va cansando de la media realidad que hay para ver; me gustaría que, aunque fuera solo en sueños,  sin mitades  ni por partes, fueras solo mía y de nadie más… ¿Qué lástima que ni eso exista?, nisiquiera el sueño guajiro de algo que no será jamás... Pero, esta es otra pregunta para la que no se si pueda esperar alguna respuesta, ¿otro sueño sin forma ni futuro?, ¿o es tan solo otra tonta ilusión del corazón?.

Rubén Darío Rodríguez Zubía

¿por que?...

Ya lo se yo, que para ti nada valen los arrebatos del corazón, que rara vez harás el mínimo intento por seguir alguno, por arriesgar un poco más, primero habrás de calcular cada paso, de medir la distancia y agregar al montoncito en juego tan solo lo que puedes perder, ¿a eso le llamas amor?... Claro que me duele tu manera de amar, pero, ¿quién dijo que sería fácil?,  todo lo que puedo preguntar, oculto detrás de mis letras es  ¿Por qué?, sin siquiera tener la certeza de merecer una respuesta tuya…

Rubén  Darío Rodríguez Zubía

El II

   Siempre di todo, de más podría decir, siempre me entregue en cuerpo y alma, solo pagaste mal, solo tomaste lo que te hizo falta y un poco más, te fuiste un diciembre, te llevaste mi último beso y un suspiro de mi corazón, -para recordarte mejor-, dijiste... Me quede sin ti, amaneció y el sol del primer día de un nuevo año fue poca cosa para mi, me desgarré los pechos tratando de sacarme este calor que aún me oprime el corazón, me volví loca, tratando de convencer a la razón  de que tus mentiras fueron por amor, buscando alguna ilógica y perdida explicación a un asunto lo suficientemente claro, tan claro que pareció desde un principio cosa de otra realidad.
 
   Me quedo solo tu ausencia, el vacio inmenso de este amor mio que se fue contigo, el ardor de este rencor infame guardado en mi cuerpo, el perdón encorajinado que te dí sin que lo merecieras, sin que lo pidieras, el perdón que te dí por que la necesidad de ti me doblego el orgullo y la razón y todo, me quedaste tu, nítido, indeleble, transparente, para siempre en mi memoria, no te fuiste flotando con el viento como otros tantos recuerdos más, no te borraste, ahora espero que no te borres nunca más.
 
   Puedo decir que para vivir me queda mi amor por ti, el perdón que no te mereces y la resignación que me dejo tu última correspondencia, me quedan también mis mejores deseos para ti, me queda la certeza de porder vivir sin ti, por convencimiento, más que por convicción y... me queda el terror, la añoranza desesperada de lo que pudo ser y no será nunca más...
 
Rubén Darío Rodríguez Zubía
 
 

Capitalistas o socialdemocratas?

Continuando un poco con el tema de  Pavlovianos  y Absurdos,  me he puesto a pensar cuantos de nosotros votamos, en las elecciones pasadas con conocimiento de causa y efecto, cuantos entendimos que las promesas de campaña de los diferentes candidatos nos ofrecían propuestas populistas y fantásticas, tengo que decir, que este es un tema controversial, espero su opinión…

Al parecer me volví loco, por que de pronto me cayó el veinte, que Calderón y López Obrador, se pusieron de acuerdo y es que no encuentro otra manera de explicar que, Calderón y su gobierno, estén tomando medidas Obradoristas, ¡ellos!, que lo odian hasta el límite de sus cuerpos, que fomentaron el temor irracional hacia la peje manía y todas sus manifestaciones, ellos que fueron contra la marea y que estuvieron a punto de sucumbir ante sus discursos populacheros, ellos, los que más le temían, le temen y le temerán en un futuro muy próximo, están usando ahora sus mejores armas de campaña, ¿pues  que paso?...

No debería sorprenderme, pues desde la campaña  presidencial se vio una copia fiel del populismo Obradorista en la boca de Calderón, ¿o que, me van a negar que las propuestas de campaña de Calderón se volvieron de la noche a la mañana en propuestas de tono épico?, en cuanto se vio perdido en las encuestas, en el querer de la gente y tal vez hasta en su casa (por el querer de sus sirvientes, no por  el de su familia), el desafortunado Felipe, comenzó a vilipendiar a su adversario de la manera que pudo, a mejorar las propuestas de campaña de su rival, de modo que todo aquello se pareció más a un mercado sobre ruedas que a una campaña política en pos de la primera magistratura del país…

A Calderón le mintieron,  llego pensando, soñando con las bondades del petróleo, con la ayuda incondicional de los Bush en el poder, con la consecución de la continuidad de la larga cadena de tropelías cometidas por Fox, ahora en su beneficio y en el de los suyos y  con la continuidad de las bonanzas en la economía… ¡oh gran desilusión!, de pronto el precio del petróleo cayo dramáticamente, a los Bush y compañía les han dado una patada en el trasero para sacarlos de la casa blanca y la economía se fue por el caño, ¿me falta algo?, a si… ¿de que sirven las tropelías, si cada centavo que tiene ahorrado el país deberá irse por el caño junto con la economía, para salvar a la patria de una nueva crisis…

Uff, ahora resulta que el gobierno Calderonista, ha tenido que echar mano de las tácticas populistas cantadas a cielo abierto por López Obrador, tácticas, no esta de más decirlo, duramente criticadas por ellos mismos (usarlas ahora significa auto infringirse una fuerte patada en los testículos), ha tenido que detener un poco la privatización de PEMEX, ha tenido que reactivar la economía con dineros del pueblo, con dineros del estado y muy próximamente, aunque muchos renieguen de ello, tendrá que pasar a sostener el ingreso de miles de familias mexicanas, ¿Cómo llegamos hasta aquí?, ¿Cómo fue que de ser un país neoliberal y adicto al capitalismo pasamos a dar los primeros pasos rumbo a las corrientes de la social democracia?, ¿Por qué se han ido cumpliendo, una a una, las profecías lanzadas al viento por el indeseado AMLO?, nunca fui Obradorista, ni pretendo serlo, pero… nunca he podido negarme a la realidad… ¿ustedes que opinan?

Rubén Darío Rodriguez Zubía

Un mundo nuevo...

Estuve parado mucho tiempo, aún contra todas mis creencias, observando mudo y trémulo la división  en el camino, mirando al suelo, mirando las montañas, mirando al lago, alguna vez miré al cielo, a tu cielo,  pero lo hice mientras soñaba, así que no me di cuenta de tu presencia, estuve tanto tiempo implorando al destino una seña,l que bajo las plantas de mis pies crecieron las hierbas, que se me enrollaron en las piernas y en el intento de zafarme me apoye en lo que pude, así arranque de tajo algunas flores  y desmadré el camino de alguien más.

Una noche, cansado de luchar, me tire en el suelo, con los brazos bien abiertos y las piernas extendidas, observando las estrellas, estuve quieto por un tiempo, reflexionando mis vanos intentos, mi falta de compromiso, mis terrores pasados y casi sin quererlo te vi en el cielo y mirándote, la tranquilidad poco a poco me volvió al pecho y el titilar suave  de tu corazón me envolvió, con su ritmo medio romántico y audaz, me fue llevando con sus notas alegres hasta que ya no supe ser sin ti.

Te mire en el cielo, todo el tiempo que pude y cuando el cansancio en mi cuello me venció, te mire en el lago,  reposando del dolor, muy pronto no me bastó con solo mirarte, quise tocarte, sentir tu luz solo para mi, quise ir a buscarte en mi camino y resulto que en mi camino no estabas, resultó que en mi camino no había un pico lo suficientemente alto para tocarte, estabas en el horizonte, en la distancia, posada sobre el infinito, del otro lado del lago, detrás del bosque encantado de bestias furiosas y muy cerca de las montañas de picos nevado y fríos, estabas sola, así que me arranqué por la fuerza los matorrales  en mis piernas y cruce nadando el lago, y me perdí en el bosque mágico, sin artificios del destino a mi favor, me rompí la piel de las manos, haciendo el camino que me dejara verte siempre y me desgarre las rodillas, subiendo las montañas agrestes y frías, todo por tan solo rozar tu luz, por ti luché las mil batallas perdidas que tiene la vida y todas las gané, por ti deje mi seguridad y me lancé a la aventura, por ti…

Lo que en realidad quiero decir, es que quiero hacer camino a tu lado, contigo, por ti, para ti, quiero decir que te amo, como a nadie más sobre este mundo; Tu sabes mis verdades, mis secretos y yo lo se todo de ti; No puedo ver el futuro, no puedo ofrecerte un mañana, pero puedo jurar, con este amor puro saliéndoseme por cada poro de mi cuerpo, que haré todo  lo  que te sea necesario en este hoy, en este presente, el mañana ya vendrá sin más remedio…

Rubén Darío Rodríguez Zubía

Un mundo nuevo...

Tengo ante mí, una hoja en blanco, y la posibilidad inmensa de dibujar con mis palabras un universo distinto, un mundo nuevo, la verdadera pregunta es… ¿Cómo debe ser ese mundo?

Me imagino la vida  como un camino, plagado de baches, flores rojas y vivas, llenas de espinas afiladas, de colinas y desviaciones, un camino lleno de bifurcaciones, un camino plagado de obstáculos a veces insalvables y de distracciones innegables, me imagino el paisaje de ese camino como un lago inmenso y quieto, donde las montañas y el cielo y las estrellas se reflejan con una claridad asombrosa, me imagino toda esa belleza tan lejos en la distancia, tan lejos como el cielo en una noche limpia y sin nubes, me imagino a la belleza pintada en el lago, al alcance de las manos, una belleza frágil y por lo visto intocable, pues el solo roce de las manos la borra de la superficie del agua. Me imagino que ese paisaje cambia y se transforma en un lago de aguas turbias y encrespadas, de olas arrasadoras y gigantes, a la vez que aterradoras, olas que atraen y matan, me imagino una lluvia torrencial, una tormenta que encharca y destruye el camino, un desmadre con  propiedades  hipnóticas sin igual.

Sigue ante mi la hoja en blanco, y el nuevo universo no alcanza al fin a colorearse, con los tintes tenues de mi imaginación y en cambio se va manchando con los tonos salvajes de una realidad sin medias tintas, plagada de colores fuertes, fogosos y apasionados, se va tiñendo de a poco en poco de matices vivos y apasionados, de rojo sangre, de amarillo fuego, de naranjas sucios  y de tardes tan tristes que no me alcanzaron las  tonalidades grises para acabar de pintarlas, nuestra realidad se vive con miedo, es por eso que nos hace falta un mundo nuevo, la tormenta ya deslavo los colores tenues y fragantes que soñamos para nuestro mañana distinto.

Tu sigues en ese cielo, eres ese lucero que admiro en las madrugadas, en las mañanas, en las tardes y en las noches también, eres esa estrella en el horizonte que me desmadró el camino, que me movió el norte geográfico y se adueñó de él, estas en ese cielo plagado de estrellas, lucidas y sin embargo eres tu la que brilla más.

¿Por que te conocí?, es una pregunta que aún no puedo responder, es solo que el universo cambio de color y de forma en ese preciso momento, te miraba a los ojos,  aunque tu razón diga que te miraba otra cosa, y tus ojos me miraban a mi, me miraban con detenimiento, con tranquilidad, me miraban tímidos, pero en el fondo me pareció ver brillar la pequeña chispa del amor

Rubén Darío Rodríguez Zubía

P.D.  Continuara…

¿Pavlovianos o Absurdos?

En mis últimas vacaciones en Monterrey, me senté a conversar con dos de mis primos y mientras destapábamos las primeras cervezas de la tarde, uno de ellos nos hizo una pregunta que me puso a pensar… nos pregunto que si éramos Pavlovianos o absurdos; como nos quedamos con cara de sorprendidos, nos dio una introducción al conductismo, nos hablo de Ivan Petrovich Pavlov y de cómo experimentó con dos perros completamente aislados y los hizo salivar a partir del sonido de una campanilla, nos habló de cómo a partir de este experimento surgieron las teorías conductistas que hoy rigen nuestra vida común, luego nos hablo de los absurdos, de quienes son y como se convirtieron en absurdos, entonces se inició entre nosotros un debate que nos llevo a diferentes deducciones.

 El conductismo esta dedicado a dirigir a las masas a partir de sus necesidades más naturales, más básicas y de ahí ir subiendo en los grados de necesidad según el nivel socioeconómico de las personas, hasta tener copada totalmente a la sociedad, esto quiere decir que todos somos Pavlovianos, pues somos conducidos a entrar dentro del corral, que es la sociedad y sus medios de producción, por medio de la educación, de los medios de comunicación, de las normas sociales y morales y por medio de la religión, todo nos guía por caminos preestablecidos y los disidentes son señalados; Los absurdos se preguntan a si mismos cosas, ¿Por qué hacemos lo que hacemos?, ¿Por qué seguimos tales o cuales modas o comportamientos?, se preguntan los ¿Por qué? De cada situación de vida y las respuestas lo hacen conscientes de su situación; ¿Por qué?, es la pregunta clave, pero no la solución para dejar de ser conducidos por el camino que unos cuantos requieren para nosotros, durante nuestra discusión, nos dimos cuenta que, en México, la educación es conductista, por que nos guía hacia las necesidades de la sociedad, no hacia nuestras propias necesidades espirituales o económicas o intelectuales o las que fueran, somos un país de conducidos y el preguntarnos el ¿Por qué?, no nos salva de serlo, solo nos hace conscientes de estar siendo llevados como ganado atrávez  de un campo, de un corral a otro… ¿sorprendidos?, ¿incrédulos?... las respuestas a estas dos preguntas estan dentro de las mismas personas… ¿Cuántos de sus sueños se han cumplido?, ¿Cuántos de esos sueños se quedaron a un lado del camino, por una necesidad aún mayor?,  peor aún, ¿Cuántos de nosotros tuvimos la oportunidad de soñar con ser diferentes?, el ámbito en el que vivimos reduce inmensamente el espectro de  lo que creemos, podemos ser.

Desde que nacemos somos conducidos, con cierta ternura hay que decirlo, nadie podrá negar que las caricaturas y programas para bebes y niños inspiran ternura y hasta admiración, además de eso crean estereotipos del comportamiento, que se van asentando en la personalidad de la persona, en la juventud cambian los modos, pero esa mano, oculta sigue ahí, nuestros sistemas educativos nos guían hacia las necesidades de la industria, hacia las necesidades de la sociedad, ojo aquí, estas necesidades no son las más básicas y apremiantes, el trabajo de las masas no está destinado a satisfacer la hambruna ni a remediar la pobreza extrema o la ignorancia, el trabajo de las mayorías está destinado a producir, consumir, para  producir más riqueza y el perfeccionamiento de los medios de producción no está destinado a mejorar las condiciones laborales, esta destinado a mejorar la calidad de los productos, lo que se busca es que la sociedad sea más eficiente, no menos pobre, siempre como un todo y pocas veces como individuo, ¿estará ahí la felicidad?, en cumplir con las necesidades de alguien más, en trabajar para comer, para vestir y tal vez para ser millonario, pero nada más, ¿vale la pena abandonar los mas caros anhelos del alma, del corazón, en pos de la satisfacción social?, esta pregunta tiene por respuesta la negación propia del ser, ¿en este momento de mi vida, estoy haciendo algo por que mis sueños se hagan realidad?; Las normas sociales y morales nos guían atrávez de la vida, por el camino “correcto”, crecer, prepararse, casarse, tener familia, ¿es este el camino correcto?, el mundo esta girando y siempre la dialéctica, ley natural de la vida del hombre, nos brinda nuevas formas de pensar, “que nada permanezca”, dijo por ahí mi primo, también escuché por otro lado, “nunca te acostumbres tanto a algo que después no puedas cambiar”, los absolutos no deben existir, poco a poco se demuestra que ni en la naturaleza existen, ¿Por qué cerrarnos a la realidad?.. .

Seamos absurdos, hasta el límite, por donde quiera que vallamos preguntemos el ¿por que?, nos daremos cuenta de las muchas injusticias que están a nuestro alrededor, vallamos por las calles, observando y preguntando a nuestra razón, el ¿Por qué?, de las cosas que miramos, el ¿Por qué? de ir a la iglesia, el ¿Por qué? de ir al trabajo, vallamos aplicando ese mismo ¿Por qué? A las respuestas que nosotros mismos o que las reglas sociales o que los libros nos entreguen, llegaremos a darnos cuenta que es lo que hay que cambiar en nuestras vidas, se nos dará por añadidura, una vez más, el ¿Por qué?

Rubén Darío Rodríguez Zubía

 
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